[Reseñas] “Black Mirror” se preocupa de nuestra mente en su cuarta temporada

Por Camilo Lehnebach Bravo (@lajenbajen)

El 29 de diciembre del ya terminado 2017, se subieron a Netflix los seis episodios correspondientes a la cuarta temporada de Black Mirror. La serie, que desde su tercera temporada es propiedad del servicio por streaming estadounidense, ganó popularidad durante el último año, razón por la que su regreso tenía más expectativas que años anteriores.

En su regreso, la serie creada por Charlie Brooker mostró que cada año cuenta con más presupuesto, lo que le permite experimentar con nuevas ideas y locaciones que alternan entre grandes escenografías o paisajes naturales de gran magnitud. En este sentido, se hace tendencia tener episodios que salgan del formato que tenían las primeras historias de la serie, donde todo era muy pesimista, social y lo más cercano a lo real posible. Se prueba explícitamente con distintos géneros, como en  U.S.S. Callister con su formato sci-fi que rinde homenaje a series como Star Trek o Galaxy Quest; y Metalhead, primer capítulo filmado completamente en blanco y negro. Ambos podrían sumarse al episodio Playtest, de la tercera temporada, donde el terror era lo central.

A diferencia de otros años, la última temporada de Black Mirror presenta en cada capítulo una tendencia a reflexionar sobre la conciencia humana y sus posibilidades ante las nuevas tecnologías. Por esta razón, vemos (en más de un episodio) situaciones en las que se crean copias digitales de individuos que lejos de ser datos, terminan siendo nuevas formas de vida. No sabemos si la clonación a nivel biológico es posible, pero Black Mirror sugiere que los avances tecnológicos podrían ayudar a concretarlo a nivel digital.


Y si la serie no discute sobre la creación de copias de las personas, lo hace con la posibilidad de, literalmente, meterse en la cabeza de otros para controlar sus pasos o saber qué han visto. En este tópico destacan dos capítulos, Arkangel Crocodile, que además de ser los que a nivel personal más destaco, son de los que más se acercan al estilo clásico de Black Mirror.

En el caso del primero, se presenta a una compañía que implanta chips en la cabeza de los niños para que sus padres puedan seguir sus movimientos, pudiendo ver lo mismo que sus hijos en una tablet. Cual sistema de seguridad, los padres son alertados cuando hay alguna aceleración cardíaca, el niño está escuchando conversaciones censurables e incluso se pueden pixelear y mutear situaciones que les causarían angustia. Además de la discusión explícita sobre el control por sobre la libertad, el capítulo explota cuando Sara, una niña que recibe el chip siendo una niña, comienza a vivir experiencias propias de la  adolescencia.

En el caso del segundo, Crocodile, se nos presenta a Shazia, una mujer que trabaja en una compañía de seguros. Durante el episodio, su trabajo es reconstituir la escena de un accidente donde una persona fue atropellada por un camión repartidor de pizzas autónomo (que coincidencia o no, Pizza Hut ya anunció al menos para Estados Unidos). Para esto, la investigadora utiliza una tecnología que proyecta en una pantalla los recuerdos que tienen las personas de una situación particular, lo que se estimula con olores y sonidos que estaban en el momento en que ocurrieron los hechos. Lo interesante del capítulo, además de lo dicho, es que lo que pasa cuando la historia de Shazia se cruza con la de Mia, la protagonista.

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Me parece que el punto más bajo está en Metalhead, que a pesar de lo novedoso que es tener un capítulo completamente en blanco y negro, y que visualmente se disfruta mucho, queda en un nivel más superficial. A quienes les gusten las cintas de persecuciones y situaciones angustiantes de seguro lo disfrutarán, pero no propone mucho más que eso.

Finalmente, me parece Black Mirror apuesta a seguir creciendo en su cuarta temporada. Se da libertades para probar con cosas más grandilocuentes, lo que a su vez hace que pierda profundidad. En este sentido, a diferencia de otras temporadas, hay episodios donde la parafernalia toma una relevancia mayor a la de la historia o la reflexión que se puede generar, lo que explica parte de los comentarios negativos que ha recibido en este ciclo.

Los 19 episodios de las cuatro temporadas de Black Mirror están disponibles en Netflix.

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Si no hablo de superhéroes, hablo de teleseries. Power Ranger retirado.

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